miércoles, 23 de mayo de 2012

Carta para una educación abierta


La información y el conocimiento fluyen más rápido que nunca en la sociedad actual. El advenimiento de nuevas tecnologías que permiten la creación de redes ha hecho posible que muchas de las verdades antes consideradas únicas e inmutables se conviertan ahora en apenas una de varias opciones que uno puede referir como verdad.



Estas redes y el trabajo realizado gracias a ellas han posibilitado la generación de nuevos conceptos para la enseñanza y el aprendizaje. Conceptos como PLE (Entorno Personal de Aprendizaje) y MOOC (Curso en Línea Abierto y Masivo) han consolidado la idea de que el método de enseñanza y el currículo tradicionales -verticales, cerrados y estandarizados- son solo una opción y no necesariamente la más conveniente para los estudiantes.

Con el objetivo de trabajar a la vanguardia con nuestros alumnos, ofreciéndoles la posibilidad de estar más cerca de todo ese flujo vertiginoso de información y conocimiento, comprendiéndolo y reflexionando a partir de él, consideramos que es una obligación moral para todos los que trabajamos en educación producir el contexto ideal para que esto se lleve a cabo.

Sabemos que no se trata de una tarea fácil y que los primeros que debemos trabajar somos nosotros. Por eso, hemos pensado en una educación más plural, libre y abierta. Cada persona desde su experiencia tiene algo que contar o agregar. A partir de esa diversidad de experiencias, se produce el conocimiento; apoyado en la colaboración.



No se trata de llenar las aulas de innovación tecnológica con grandes equipos de última generación, que probablemente se utilizarán para lo mismo que se utilizaron las Pentium IV. Se trata de buscar y fomentar un pensamiento tecnológico: uno en el que se tenga la capacidad de analizar cómo utilizar las herramientas tecnológicas para solucionar problemas; uno que se refiera al procedimiento mental que está implicado en las operaciones cognitivas de los sujetos a la hora de elaborar una solución (EUROPEAID, 2010). Esto es fundamental y, evidentemente, no termina con buscar la respuesta a la pregunta del profesor en Google.

Estamos en pañales en cuanto a lo que educación abierta se refiere. No podemos subir una escalera de veinte escalones de un solo salto. El mejor camino, pensamos, es subir peldaño por peldaño: aprendiendo, compartiendo y reflexionando a cada paso. Por eso, solo pedimos por ahora subir ese primer escalón: naveguemos en la red, ingresemos a redes sociales, busquemos grupos de interés y participemos en sus foros. Con toda esa experiencia, analicemos qué hemos aprendido. Es necesario que, entonces, podamos comprender cómo funcionan las nuevas tecnologías y qué aportan a los procesos de transmisión de información. No basta con manejar un procesador de textos o un PowerPoint; lo óptimo será utilizar cada herramienta tecnológica de manera integrada en el sistema educativo (EUROPEAID, 2010).

Quizás falte aún para que los currículos dejen de contener las TIC como objetivos y las contengan como medios transmisores y generadores de conocimiento, pero qué importante puede ser subir el primer escalón hacia una educación abierta.



Bibliografía
Europeaid: Oficina de cooperación. Políticas Públicas para la inclusión de las TIC en los sistemas educativos de América Latina: Resultados del Proyecto @lis/INTEGRA. Recuperado de: http://unesdoc.unesco.org/images/0015/001580/158070s.pdf

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