sábado, 26 de mayo de 2012

Carta para una educación abierta



En la actualidad, constantemente surgen tecnologías que abren un mundo de posibilidades de comunicación y aprendizaje.  Estas variaciones se reflejan en diferentes ámbitos como la economía, la cultura y las relaciones interpersonales.
Ante este panorama, ¿qué capacidades queremos conformar en nuestros alumnos desde la escuela? Que sean líderes, creativos, seguros de sí mismos, independientes, solidarios, investigadores, colaboradores, autodidactas, que conserven el gusto por aprender y lo desarrollen durante toda la vida, responderíamos los docentes con toda seguridad.
Ante estas expectativas, ¿estamos haciendo lo más adecuado?  Sabemos que la institución escolar se creó para cubrir las necesidades de una Sociedad Industrial, con “el saber mediado por el maestro, centralizado en el curriculum y el libro, y con límites muy claros entre el adentro y el afuera del saber escolar.” (Dussel, I., Quevedo, L. , 2010)
Pero hoy en día, ¿nos sirve este modelo?
Vemos en el siguiente video, lo anacrónico del modelo educativo actual:


En el nuevo entorno sociotecnológico, encontramos muchos recursos digitales, que brindan la posibilidad de diseñar oportunidades de aprendizaje personalizado, autónomo y colaborativo. Nos permiten aplicar un verdadero aprendizaje centrado en el alumno, en sus necesidades e intereses, adecuado a su ritmo y bajo su control. Permiten pasar del modelo tradicional de relación profesor-alumno a un modelo en red en el que profesores y alumnos aprenden en contacto con otros flexibilizando las condiciones de aprendizaje; en el cual aprender es compartir, interactuar, conectarse con otros, comprometerse, más allá del ambiente institucional y de las jerarquías del aula, siendo el profesor un mediador y orientador.

Nos ofrece una ventana hacia un nuevo paradigma educativo: el aprendizaje trascendiendo los muros de la escuela. 

La buena noticia para la institución es que incorporar estos cambios, no implicaría mayor costo gracias a la existencia de los recursos educativos abiertos (REA), recursos digitales de acceso libre, ofrecidos por personas o instituciones con una visión innovadora, que pueden utilizarse, modificarse y emplearse una y otra vez.  Gracias al avance de las tecnologías de información y comunicación, cada vez es más fácil su creación y rápido y globalizado su acceso.

Además, los recursos educativos abiertos, nos ofrecen a los profesores la oportunidad de un mayor desarrollo profesional, al no sólo reutilizar los contenidos abiertos sino poder perfeccionarlos según nuestra experiencia profesional.   Tenemos la oportunidad de ser unos “consumidores-productores” de conocimientos, de ofrecer nuestro aporte al mundo desde nuestra institución. 

Pero, ¿cómo empezar el cambio?  Capacitando a los profesores, para que elaboren e incorporen poco a poco propuestas empleando los recursos digitales en sus cursos y organizando reuniones en las que se comparta sus experiencias a modo de efecto multiplicador.
Para ello, sería necesario un equipo de facilitadores, profesores familiarizados con las tecnologías, a cargo de un coordinador tecnológico.  Estos facilitadores serían capacitados para dar apoyo y orientación a sus compañeros, promoviendo la incorporación de estrategias innovadoras que aprovechen el recurso digital.
Como todo cambio, tomará algo de tiempo y de esfuerzo al principio, pero, estoy segura que cuando los profesores y alumnos disfruten de los beneficios de una educación abierta, no querrán abandonar esta práctica.

Referencias:
Dussel, I., Quevedo, L. (2010). Educación y nuevas tecnologías: los desafíos pedagógicos ante el mundo digital extraido de
Suárez, C (2012). ¿Qué sucede cuando se usa internet en el aula? Blog Educación y virtualidad

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